Comprobantes electrónicos
Sus facturas ya existen. Qivo las convierte en contabilidad.
No reimplementamos la facturación electrónica: se integra con quien ya la hace. Lo que Qivo aporta es lo que pasa después del comprobante, que es donde se pierde el tiempo.

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Llega el comprobante
Suba el XML, o déjelo llegar solo si su facturación electrónica está conectada. Se leen las versiones 4.3 y 4.4, buscando por nombre de campo y no por posición: cuando Hacienda saque la siguiente, no hay que reescribir el lector.
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Se reconoce qué es
Venta o compra, contado o crédito, bienes o servicios. De esa lectura sale si el IVA va a débito o a diferido, que es la diferencia entre declarar bien y pagar de más.
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Se convierte en asiento
Las ventas se contabilizan al importar. Las compras esperan a que alguien diga a qué cuenta de gasto van: esa decisión es del contador, no del software, y adivinarla ensucia el estado de resultados en silencio.
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Queda conciliado
El documento alimenta cuentas por cobrar o por pagar, y ese auxiliar se compara contra su cuenta de control en el mayor. Si no cuadra, la pantalla dice por qué.
Dónde termina Qivo y empieza su facturador.
La clave de cincuenta dígitos, la firma XAdES, el envío a Hacienda y el estado del comprobante son del sistema de facturación. Qivo guarda la referencia y nunca reimplementa esa parte: dos sistemas calculando lo mismo terminan discrepando, y entonces ninguno de los dos sirve de evidencia.
Qivo se encarga del libro mayor, los asientos, los estados financieros, las cuentas por cobrar y por pagar, los bancos y las declaraciones. Puede funcionarsin ningún facturador, importando los XML a mano, y funciona mejor con uno conectado.
Traiga los XML de un mes y véalo.
En la demostración los importamos delante suyo y sale el mayor, el estado de resultados y la D-104 de ese mes.
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